Plumas

Podemos practicar Caligrafía con plumas de ave, con maderas de balsa, rotuladores, pinceles…

También se pueden escribir letras con la concha de un mejillón en la arena de la playa o raspando el cristal congelado del parabrisas del coche con una tarjeta de crédito. Algunos calígrafos escriben mojando en tinta unas cuantas agujas de pino, o un manojo de bayas secas o con los pinchos de la rama de un rosal. Un tenedor, la lengua de madera de un oboe… Hay tantas posibilidades que el almacén de herramientas de un calígrafo valiente es una auténtica caja de sorpresas.

Pero lo fácil y sencillo es empezar con plumas metálicas.

Hay varios fabricantes y conviene probar hasta encontrar la pluma que mejor se adapta a nuestro estilo aunque cambiemos de marca o de tipo de pluma para adaptarnos nosotros a los diferentes tipos de letra.

La belleza de la Caligrafia viene en buena parte del contraste entre trazos finos y gruesos. Para conseguir este contraste se usan dos tipos de plumas:

1. Plumas de punta fina. El extremo de estas plumas es como una punta de flecha muy afilada. Con ellas se pueden hacer trazos muy finos, deslizando la pluma sobre el papel con suavidad en sentido ascendente. Al aplicar presión, el extremo se abre y el trazo es mucho mas grueso, sobretodo en los trazos descendentes.

2. Plumas de extremo plano (o chato). Tracemos en un papel una linea de tres o cuatro centímetros de alto,  de arriba abajo, la linea mas gruesa posible. ¿Como lo haríamos? Colocando nuestra pluma en un ángulo de cero grados. Y ahora tracemos junto a la anterior, la linea mas fina posible, para conseguir una linea fina, tendremos que colocar la pluma a 90 grados.  Prueba. Inmediatamente verás como el contraste entre trazos gruesos y finos se consigue con el ángulo con el que escribimos.

Cada letra tiene su ángulo y al empezar no es fácil controlarlo, hace falta un poco de práctica, pero es muy importante. Es clave para avanzar y entender la Caligrafía.

Algunos maestros enseñan a los principiantes a escribir con rotuladores que son similares a plumas; los expertos también usan en ocasiones rotuladores en bocetos o trabajos rápidos; hay aficionados que no han usado nunca otra herramienta que el rotulador…  aunque es una opinión muy extendida que los trazos del rotulador no tienen la vitalidad y energía que se consigue con las plumas.

Los pinceles tienen un comportamiento parecido a las plumas, se utilizan mucho en la Caligrafia actual pero no son buenos para empezar, pues necesitan un mayor control por parte del calígrafo.

Poco a poco ampliaremos nuestra caja de herramientas. Solo tenemos que dejarnos guiar por nuestras preferencias y habilidades, sin limitarnos a lo que ya sabemos, probar cosas nuevas, divertirnos escribiendo con ramas en la nieve o con los mejillones en la arena de la playa. Aquí no hay límites.

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